La nueva película de Juan José Campanella supone un aire fresco en el año cinematográfico de 2.009. El secreto de sus ojos contiene algunas de las virtudes que son necesarias para provocar en mi ciertas sensaciones difíciles de describir.
Campanella demuestra ser todo un virtuoso en el uso de los encuadres y de la puesta en escena. La perfecta ambientación y la calidez que consigue darle en cada uno de los planos dotan a la película de las sensaciones necesarias para llevar un película de tan embergadura.
Hablo de embergadura porque es difícil condensar tantos géneros y tantas emociones en una película. El sentido del humor, el drama, el carácter policíaco de la película son emblemas ya presentes para la perpetuidad que tiene la película de Campanella. Pero sobretodo la película habla de la pasión hacia lo perdido y de como superar ese vacio de diversas formas, aunque no sean lo suficientemente racionales.
Destacar las grandes interpretaciones presentes en toda la película: Ricardo Darín es uno de los mejores actores, aunque con la naturalidad con la que afronta cada personaje hacen que no reciba el suficiente merecimiento. También Soledad Villamil y Pablo Rago hacen interpretaciones más que solidas.
Lo único que desentona en ocasiones es la trama policial y el modo en el que quieren descubrir al culpable. Aunque queda resuelto en una de las escenas más estremecedoras de los últimos años. También el final happy end no ayuda, pero no en vano la película favorita de Campanella es ¡Qué bello es vivir!
Campanella demuestra ser todo un virtuoso en el uso de los encuadres y de la puesta en escena. La perfecta ambientación y la calidez que consigue darle en cada uno de los planos dotan a la película de las sensaciones necesarias para llevar un película de tan embergadura.
Hablo de embergadura porque es difícil condensar tantos géneros y tantas emociones en una película. El sentido del humor, el drama, el carácter policíaco de la película son emblemas ya presentes para la perpetuidad que tiene la película de Campanella. Pero sobretodo la película habla de la pasión hacia lo perdido y de como superar ese vacio de diversas formas, aunque no sean lo suficientemente racionales.
Destacar las grandes interpretaciones presentes en toda la película: Ricardo Darín es uno de los mejores actores, aunque con la naturalidad con la que afronta cada personaje hacen que no reciba el suficiente merecimiento. También Soledad Villamil y Pablo Rago hacen interpretaciones más que solidas.
Lo único que desentona en ocasiones es la trama policial y el modo en el que quieren descubrir al culpable. Aunque queda resuelto en una de las escenas más estremecedoras de los últimos años. También el final happy end no ayuda, pero no en vano la película favorita de Campanella es ¡Qué bello es vivir!





